COMPULSIÓN Y ADICCIÓN (S3: VI)

Bien hallados sean:

El comportamiento adictivo/compulsivo se da cuando el individuo establece una relación patológica con cualquier experiencia que altere su estado de ánimo y tenga consecuencias dañinas en su vida. 
Así como del lado de la persona la impostura y la máscara conducen a la pérdida de la identidad y del sentido de realidad interno; la adicción tiene a ocultar a los verdaderos satisfactores de nuestras carencias y deseos. 
La adicción es tal porque nos proporciona sustitutos a lo que realmente queremos y, por tanto, no puede satisfacernos nunca. Nos producen la ilusión de complacernos y contentarnos, pero poco tiempo después aparece el hueco que quedó sin llenar. 
La adicción no es sólo a drogas, alcohol, sexo, comida... también puede ser a cosas tan respetables como la religión, el trabajo, el conocimiento, la belleza, el deporte, etc. Cualquier cosa que sustituya a nuestros verdaderos satisfactores, cualquier cosa que nos ayude a compensar nuestras auténticas carencias. 
Nuestras adicciones y compulsiones surgen de la deformación de nuestra sensibilidad emocional y alteran nuestros estados de ánimo; utilizamos la adicción y la compulsión para vivir y manejar nuestros sentimientos. 
Al renunciar a nuestros propios sentimientos, necesidades y deseos desarrollamos un falso yo. Este yo falso es una máscara, es irreal. Cuando vivimos nuestra vida como si fuéramos alguien más, perdemos nuestra vitalidad y espontaneidad, y sólo el comportamiento adictivo/compulsivo logra regresarnos la sensación de estar vivos. 
El hecho de que no podamos relacionarnos de manera sana tiene que ver con la vergüenza, que a su vez se origina a partir de las relaciones rotas. Cuando el puente interpersonal que se establece en la infancia con los padres o cuidadores se ve roto, los niños creen que no tienen el derecho de depender de nadie más. Dejan de confiar en sí mismos y en los demás, crean un vínculo imaginario del cual depender y establecen patrones autoindulgentes de comportamiento que mitigan su dolor y alteran su estado de ánimo. 

Lo anterior fomenta relaciones patológicas, es decir, relaciones que se basan en aspectos ilusorios y engañosos. La ilusión y la negación son elementos esenciales del comportamiento adictivo/compulsivo. Mediante la negación nos convencemos de que lo que estamos haciendo no es realmente dañino; y mediante la ilusión, nos convencemos, sinceramente y a pesar de los hechos, de que lo que está sucediendo no está sucediendo. El "vínculo imaginario" es una forma de negación e ilusión. 

Todas las adicciones revalidan el vínculo imaginario. En todos los comportamientos adictivos/compulsivos, se restablece la ilusión de conexión. Los momentos eufóricos de toda adicción nos hacen sentir que no estamos solos; sentimos que hemos vencido la separación y la soledad. Además, la negación y las ilusiones falsas mantienen lejos el "sufrimiento legítimo" que llega con el dolor del vacío y la soledad. Los adictos racionalizan las consecuencias de su comportamiento y minimizan los efectos que sus compulsiones tienen en sus vidas. 

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