MIEDO Y OBEDIENCIA (S2:III)

Bien hallados sean:


El miedo es también el gran instrumento de todos aquellos hombres y mujeres (los ganadores) que quieren dominar a sus semejantes (los perdedores). La obediencia se sostiene, en gran medida, con la amenaza de muerte: “si no me obedeces te mueres” o “si no me obedeces te mato”. El miedo y la obediencia son almas gemelas: las dos parten de una vida en peligro y las dos procuran la conservación de la vida. Las sociedades actuales sobreviven por la obediencia de sus miembros, por el miedo que tienen a que les vaya mal.
            A los gobernantes les encanta infundir miedo, porque es el recurso más fácil de que disponen para obtener obediencia. Cuando hay crisis de autoridad y de dominación, el miedo se difunde a todos los campos sociales; y los gobernantes o aspirantes a gobernar son los principales agentes propagadores de ese miedo.
            Se produce una especie de círculo vicioso: como cada vez están empeorando más las cosas, se generaliza la desconfianza y se hace más difícil la obediencia espontánea; como cada vez es más difícil la obediencia espontánea, los que quieren mantener el control de la situación infunden miedo, amenazan a los controlados con una situación peor, y esa amenaza y ese empeoramiento agudizan la desconfianza que de nuevo termina por multiplicar el miedo, etc.
            Actualmente estamos viviendo una crisis de autoridad y dominación en prácticamente todos los países del mundo y en todos lados el miedo ha pasado a ser un sentimiento recurrente o dominante en la vida cotidiana.
            El miedo nos puede llevar también a atacar a la gente o a los adversarios que nos ponen en peligro. Tendemos más a identificar al miedoso con el que se paraliza y se somete y no con el que lucha y arremete. Pero a unos y otros los motiva el miedo en su actuar. Estados Unidos construyó la bomba atómica por el miedo que tenía de que la Alemania Nazi la construyera antes que ellos. Y la Unión Soviética construyó sus bombas atómicas porque tuvo miedo de que Estados Unidos tuviera esas armas. La gran cantidad de bombas atómicas que actualmente existen en el mundo constituyen un peligro para la supervivencia de la humanidad, y todas ellas se construyeron por miedo.
            Una buena parte de la violencia que se genera todos los días tiene que ver con la lucha por el bienestar de unos a costa del bienestar de otros. Yo pongo música a todo volumen, grito, canto y me divierto hasta las cinco de la mañana aunque mis vecinos no puedan dormir por el ruido. Yo me estaciono en doble fila o bloqueo una cochera porque es muy cómodo para mí aunque el otro ya no pueda salir de donde está. Yo te vendo bonos chatarra en la bolsa de valores para ganar mucho dinero y no me importa que tú lo pierdas, etc. El otro que busca su comodidad a costa de la mía, o su ganancia a costa de mi pérdida, me puede robar, asaltar, secuestrar, estafar, etc. Aquí hay una gran fuente de peligro y un gran generador de miedos.


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