MIEDO AL FRACASO EXISTENCIAL, VITAL (S2:IV)
Bien hallados sean:
A propósito del sentido de la vida, decía el maestro Jalaludin Rumi: “Tienes
una tarea que realizar. Haz cualquier otra cosa, ocupa tu tiempo por completo,
y no obstante, si no cumples con esta tarea habrás perdido tu tiempo”.[1] Esta
idea expresa muy bien uno de los más grandes miedos de los seres humanos: tirar
la propia vida a la basura; llegar vacíos a la muerte sin haber cumplido con
nuestra misión. Todo esto podría clasificarse como un miedo espiritual.
Descubrir el sentido de
la vida y mantener la dirección correspondiente en lo cotidiano es algo
necesario para vivir bien. Y es una tarea muy complicada porque hay que ir
conectando día a día una actividad con todas las demás, creando y recreando el
orden que permita vincular adecuadamente todos los medios para llegar a los
fines que cada quien se ha propuesto.
Hay gente que busca un
sentido de la vida y gente que no. Los que no lo buscan es porque aceptaron un
sentido de la vida que les transmitió su cultura (uno de varios disponibles) o
porque aunque rechazaron el sentido que se les ofreció, no se sintieron capaces
de encontrar un sentido alternativo y no lo buscaron.
Entre los sentidos que
ofrece la cultura está lo que Franz Kafka clasificó como la construcción de la
vida en tramos cortos.[2] En esta
clase de vida lo que importa es tener claro el pequeño tramo que se une a otro
tramo semejante. Por ejemplo: el que estudia una carrera profesional para tener
un empleo bien remunerado, vincula estudio y trabajo; o el que se casa para
tener una familia, vincula hombre, mujer e hijos, etc. En estos dos casos el
tramo corto del sentido de la vida es obvio. Y hay gente que se limita a tener
claro el tramo corto sin ocuparse del otro.
El tramo largo ordena
la vida en una sola dirección: cada una de las pequeñas metas de corto y
mediano plazo siguen la misma orientación, es decir, en esta clase de vida se
sabe cómo está conectada la familia, la carrera profesional, la vida social,
con el propósito de la existencia personal.
Todo este ordenamiento
y obediencia al orden está en función de darle valor a la propia vida. La
pregunta que se formula es: todo esto que hice con mi vida ¿valió la pena? Si
no valió la pena entonces es como haberla tirado a la basura.
Así que una de las
cosas más importantes a descubrir es lo que le da valor a mi vida. Puedo
formular mi preocupación de valoración-actuación de la siguiente manera: ¿Cómo
valorar a mi familia, mi pareja, mis amigos, mi ciudad, mi patria, mi trabajo,
mis virtudes y defectos? ¿Por el placer que me producen?, ¿Por el poder que me
dan?, ¿Por el dinero que gano?, ¿Por los conocimientos que adquiero?, ¿Por la
voluntad de Dios que cumplo?
Para superar el miedo
al fracaso vital necesito tener claro desde dónde voy a medir o valorar mis
acciones y actuar en consecuencia.
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