SENTIMIENTO DEL MIEDO (S2: I)
Bien hallados sean:
Casi termina la serie de publicaciones dedicadas al amor, y para no hartarlos de una misma línea de lectura daremos bienvenida a otro tema relativo a las pasiones humanas, una que paraliza o provoca huir: el miedo.
El miedo es la perturbación del ánimo que surge con la percepción de que
se aproxima algo que puede dañar nuestra integridad física, mental, social o
espiritual. El miedo percibe el peligro, presume que algo malo puede suceder, y
nos mueve a protegernos. Nuestro ánimo se perturba por un mal que realmente nos
amenaza o también por alguno que se finge en la imaginación.
El miedo profundo del
ser humano es a la muerte (daño total a nuestra integridad física), pero como
la muerte no se conoce y no se sabe de qué manera llegará; ese miedo se
presenta entonces como una experiencia de lo abstracto y desconocido, la
pantalla se pone en blanco y como el hombre necesita darle una imagen a esa
experiencia de amenaza de muerte, dice algo más concreto: "Tengo miedo a ser
vulnerable a ti, porque me hieres y me rechazas" o "tengo miedo de
que entren los ladrones y me dañen". "Me siento vulnerable y expuesto
a la agresión externa" o "tengo miedo a abrir mi corazón y confiar en
alguien, porque me puede traicionar y eso me dolería" o "tengo miedo
a dejar de ser bueno, a poner mis límites, porque en el fondo tengo miedo a
quedarme solo".
Lo que está a la base
en estos ejemplos es el miedo a salir dañado; y el miedo generalmente aparece
como una intensa experiencia que penetra en la profundidad del cuerpo; pero
como esa experiencia es algo que no se puede tocar, ni oler, ni mirar, sólo
sentir (por eso es tan intensa y desagradable la sensación), necesitamos
recurrir a lo ya vivido, nuestro pasado, para poder darle forma y nombre. Se
dice que el miedo es ver el futuro con los ojos del pasado y con un lente de
aumento.
Miedo y supervivencia (miedo y cuerpo)
El miedo es el gran aliado de la supervivencia. Si no tuviéramos miedo
ya estaríamos muertos, porque el miedo percibe los peligros, y tiene como
objetivo defender nuestra vida y nuestra integridad. El miedo toma su fuerza de
nuestro ser y de nuestra voluntad de vivir; toma su fuerza de la exigencia
biológica y existencial de auto-conservación.
La defensa de la vida
es la gran tarea del miedo. En ese sentido continúa en el nivel psicológico y
social lo que hace el sistema inmunológico a nivel biológico, porque protege al
cuerpo de las enfermedades identificando y matando células patógenas.
Para sobrevivir y tener una buena vida necesitamos un cuerpo sano y bien
desarrollado. Necesitamos protegerlo de todo lo que lo pueda dañar.
Actualmente vivimos una
situación de miedo, estamos en peligro como especie, porque nuestro modo de
vida ha contaminado intensamente el agua, el aire y la tierra que necesitamos
para vivir. Los tres elementos mencionados están reduciendo cada vez más su papel
renovador y purificador y se han ido convirtiendo, poco a poco, en agentes
transmisores de tóxicos.
Sería interesante
analizar quién y qué nos está poniendo en peligro y qué medidas estamos tomando
para defendernos de ese peligro: ¿estamos huyendo?, ¿no estamos haciendo nada?,
¿nos estamos aliando con otros y generando un gran movimiento ecologista? ¿Nos
estamos sometiendo a la voluntad de quienes degradan el ambiente? Etc.
La supervivencia no es un acto inocente. El
sobreviviente se alimenta de otras vidas. El ser humano se alimenta, por
ejemplo, de otros seres vivientes: los animales y las plantas. Para sobrevivir,
a su vez, evita convertirse en alimento de animales o insectos. En otras épocas
históricas los hombres se convertían con mayor facilidad en alimento de lobos,
leones, lagartos, etc. La relación de fuerzas entre animales y hombres no
estaba tan desequilibrada como en la actualidad y esos animales inspiraban
mucho miedo a la gente. Después del invento de las armas de fuego, esos
animales se hicieron menos peligrosos. Una leona tenía más probabilidades de
ganarle a un hombre que lo enfrentaba con arco y flecha que con un rifle. Al
dejar de temer a los animales grandes, por las nuevas armas que adquirió, el
hombre los despreció, los devaluó y pudo organizar matanzas en serie, enormes
carnicerías, como si no estuviera matando nada. El animal impotente se
convirtió en animal que no merecía el respeto humano.
El invento del DDT y
sus similares favoreció también el desprecio del hombre a los insectos. Pero el
miedo a los animales se trasladó a los microbios: a los virus y a las
bacterias. Por ese miedo se han multiplicado los cazadores de microbios y la
industria farmacéutica en un arsenal de antibióticos contra ellos.
Los seres humanos han
sobrevivido y se han fortalecido gracias a formas de organización cada vez más
ricas, complejas y eficientes que han ido inventando a lo largo de la historia.
Los hombres han aumentado su dominio sobre la naturaleza y por eso, en la
actualidad, lo más peligroso para un ser humano ahora es otro ser humano.
La mayoría de los seres
humanos se encuentran en una situación de miedo respecto a otros seres humanos.
Esto es así porque la organización política de los países está hecha para que
ganen unos pocos (riqueza, poder, conocimientos, fama, etc.) y pierdan muchos
(la mayoría son pobres, impotentes, ignorantes, desconocidos, etc.). En
general, los perdedores le temen tanto a sus pérdidas como a los ganadores; y
los ganadores temen que otros ganadores los desplacen de las posiciones que han
obtenido y se conviertan así en perdedores, porque la competencia es
interminable.
Hay mucho miedo a la
pobreza, a la impotencia, a la ignorancia y al no reconocimiento (a la no
valoración social), porque cada una de estas carencias puede poner en peligro
la supervivencia.
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