MECANISMOS DE DEFENSA: MIEDO Y PSIQUE (S2:II)
Bien hallados sean:
Para defendernos, a nivel biológico el cuerpo cuenta con el sistema
inmunológico, a nivel psicológico el individuo cuenta con “mecanismos de
defensa”.[1] Estos
son métodos que las personas usan para protegerse de representaciones de
hechos que le producen dolor, sufrimiento o inseguridad.
El temor al
conocimiento de sí mismo es muy a menudo isomórfico y paralelo al temor al
mundo exterior. Este tipo de temor es defensivo, porque protege el amor propio,
nuestro amor y respeto por nosotros mismos. Tendemos a sentir miedo de
cualquier conocimiento que puede hacernos sentir desprecio por nosotros y que
nos haga sentirnos inferiores, débiles, cobardes, malos, avergonzados. Nos
protegemos nosotros mismos y nuestra imagen ideal por medio de la represión y
otras defensas similares.
Algunas de estas maneras psicológicas de
defenderse no necesariamente son exitosas, en muchos casos son
contraproducentes, es decir, logran lo contrario de lo que se proponían, pero
de manera inmediata pueden dejar un alivio y por eso se utilizan.
Por ejemplo se puede hablar
de un hecho muy penoso de una forma intelectual, desconectando el
discurso del sentimiento. Alguien habla de la muerte de una persona entrañable
para él y lo hace de manera muy fría como si no le hubiera dolido. O se minimiza
un hecho como si no fuera realmente significativo: “no es nada” se suele
decir para quitarle la importancia a algo que nos duele.
Para evitar que se
presente un pensamiento o un comportamiento doloroso, se puede encubrir un
rechazo o un odio con manifestaciones exageradas de afecto. O también: algo que
no puede ser satisfecho se transforma en su contrario, por ejemplo: el
amor a una persona que no nos corresponde se transforma en odio. El amor no
correspondido duele, el odio, no.
También puede hacerse
que una emoción o un sentimiento se transfieren de una representación
muy dolorosa a otra sustituta más admisible. Por ejemplo: la agresión que
despertó alguien que tiene una posición superior resulta menos peligroso
descargarla con alguien que tiene una posición inferior. O el temor que se le
tiene a una persona se transfiere como fobia a algún animal o cosa. También
sucede que las personas desquitan sus frustraciones con sus mascotas.
Sucede también que el
subconsciente nos hace olvidar hechos o pensamientos que serían muy dolorosos
si acceden a nuestra conciencia. Por ejemplo: olvidamos la humillación de una
maestra en la primaria.
La inhibición interrumpe
o disminuye una conducta que se considera inapropiada en una situación
determinada. Suele utilizarse sobre todo respecto a la agresividad o la
sexualidad.
Para defenderme del
rechazo y buscar la aceptación, hago lo que hace otro que ha sido aceptado.
Cambio mi manera de peinarme, de vestir o de hablar, porque así se peina, viste
o habla la persona que me consta que es aceptado y admirado. Así, me apropio
de algo que no es mío (creencias, valores, pensamientos, rasgos de
personalidad, etc.)
Puedo “defenderme”
ilusoriamente de algo, actuando como si no existiera, negándolo. Por
ejemplo: se ha demostrado y se sabe que fumar daña al cuerpo pero la persona lo
niega e incluso estima que es favorable para la salud al ser placentero.
Como puede verse, la
mayoría de los mecanismos de defensa son juego de representaciones. Las
representaciones que nos producen dolor y sufrimiento tendemos a evitarlas o a
cambiarlas por otras.
En la regresión,
por ejemplo, ante una situación de mucha tensión en la que el individuo va
sintiendo inseguridad e impotencia, acude a formas de conducta que en etapas
pasadas le dieron mucha seguridad y confianza. Por ejemplo: una mujer que se da
cuenta que las relaciones con su marido van de mal en peor, puede actuar
regresivamente buscando darse seguridad. Se comporta de manera infantil para
pedir y sentirse atendida y cuidada como en la infancia.
[1] La idea de los mecanismos
de defensa y la identificación de los diferentes tipos es de Sigmund Freud. En
la Wikipedia se puede encontrar una breve descripción de cada uno de los
mecanismos de defensa. Parte de lo que aquí se dice sobre ellos está tomado de
ahí.
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