EL AMOR SEGÚN PLATÓN (S1:V)


Bien hallados sean:

Nuevo mes y nuevas cosas fluyen, en esta ocasión una nota referente a la temática del amor (cuyo fin se aproxima para dar paso al análisis de otros sentimientos) y para pedirles un pequeño favor a ustedes mis apreciados lectores.


La mayor parte de las ideas de Platón acerca del amor están en El Banquete donde hay un mito, que cuenta Aristófanes: la raza humana primigenia era esférica y después de rebelarse contra los dioses estuvo a punto de perecer, pero Zeus evitó que desapareciera y para evitar nuevas rebeliones los dividió en dos y ahora cada parte suspira por la mitad de la que había sido separada. Ese mito sirvió de base para algunas reflexiones de Platón.  El amor <no es sino el nombre del deseo y la búsqueda de la plenitud>. 


Sócrates va mucho más allá de la posición de Aristófanes pues según su criterio el amor es deseo de la mitad o del todo sólo cuando éstos son buenos, así la fuerza motivadora del amor es un anhelo de bondad y no simplemente la plenitud. A partir de ello, Sócrates llega a la conclusión de que el amor siempre se dirige a lo que es bueno y de que la bondad es el único objeto del amor. Cuando ama algo, en realidad lo que el hombre busca es poseer la bondad que hay en ese algo. Y no sólo temporalmente sino con carácter permanente. 

Platón define: "El amor es el deseo de la posesión constante de lo bueno". Para él,  el hombre es básicamente adquisitivo. Su vida es una búsqueda continua de cosas que satisfarán, que colmarán sus necesidades y le darán felicidad. El hombre denodándose, en movimiento, deseante y luchando para lograr los objetos culminantes de su deseo, ésa es la primera categoría en la psicología de Platón.

Un hombre que ame la sabiduría tal vez no se le llame amante, pero en principio su estado no difiere del de un hombre que esté locamente enamorado de otra persona. Ambas son ocasiones de deseo y hay algo en la naturaleza del deseo que explica el significado del amor. Ese algo es, para Platón, el hecho de que el deseo siempre implica un deseo de tener aquello que es buenoNadie desea algo a menos que piense que ese algo le hará bien. Las personas pueden llegar a actuar por compulsión, pero ésta no es sino el resultado de una búsqueda tergiversada de bondad.

Se haga lo que se haga, se desee lo que se desee, se luche por lo que se luche, Platón siempre lo explicará como un medio directo o un rodeo hacia la adquisición de la bondad. 

En consecuencia, 
toda actividad humana está motivada por el amor. Puesto que Platón cree que todo, y no sólo el hombre, persigue la obtención de algún bien, parecería que el universo entero está constantemente enamorado. Eso es precisamente lo que Platón propone. El amor es lo que hace girar al mundo; sin amor nada podría existir. Pero aunque todas las cosas aman y todos los hombres son en algún sentido amantes, pocos de ellos reconocen el objeto de su amor, pocos reconocen aquello que motiva el esfuerzo que llevan a cabo, lo que está por debajo de cada uno de sus deseos.

A ese supremo objeto -y tiene que haber sólo uno, ya que todas las cosas forman una unidad- Platón lo denomina el Bien. También lo denomina belleza absoluta. Para los griegos, la belleza era una función de la armonía y surgía de una relación armoniosa entre las partes, que podían no cohesionarse salvo si eran buenas unas para otras. De ahí que Platón llegue a la conclusión de que lo que es verdaderamente bello ha de ser bueno y lo que es verdaderamente bueno ha de ser bello. Aquel que reconozca la bondad de lo que se llama una persona fea (Sócrates, por ejemplo) verá que esa persona en realidad es bella. Como el supremo objeto de deseo, el Bien (o lo Bello) ha de estar presente en todas las fases de la vida humana. Es lo que cada quien busca, aquello a causa de lo cual  todo se persigue. Pero raros son los que lo reconocen. En la confusión de sus vidas, los hombres saben que tienen deseos, pero no saben qué es lo que los satisfará. El hambriento siente el pellizco del hambre y lo alivia comiendo. Cree que la comida es el objeto de su deseo, pero después de haber comido, desea otras cosas, y así sucesivamente hasta que muere. Puede que nunca se dé cuenta de que todos sus esfuerzos están motivados por una búsqueda de la belleza y bondad. En esa medida, el hombre vive en la ignorancia y es incapaz de amar propiamente. Para que así sea, tiene que encontrar un método que ponga en claro su deseo y lo dirija franca y auténticamente hacia su objetivo real. 
El entrenamiento moral, la educación científica, la disciplina espiritual, todo lo que puede mostrar a un hombre qué es lo que  realmente quiere, está dirigido a ese fin.
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Espero disfruten este post, pasando al pequeño favor que pediré de ustedes.
Uno de los proósitos de este blog es la difusión de la cultura y arte en todas sus manifestaciones, y esta será una ocasión en que por petición especial de una lindísima persona, les dejo un link directo a una participación  de un concurso de fotografía para que le den un vistazo y la apoyen si les gusta su trabajo:



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