UNA VISIÓN DE LA CONDICIÓN HUMANA

Bien hallados sean: 

A lo largo de los últimos dos meses traje para ustedes algunas indeterminaciones  que me plantearon un reto interesante: la lectura de una serie de obras literarias, algunas menos populares que las otras pero que compartían características en común, ser la mas grande de sus respectivos autores y siendo cada una más confusa que la anterior. 

Esto lo digo con justificada razón ya que en ello radicó el desafío no solamente de paciente lector sino también de audaz analista pues no se trató de una misión exclusiva de la recreación,visto un resultado interesante que fue el ejercicio de la imaginación y con ello una especie de auto de consciencia sobre mis propios demonios y espero que de los suyos también. Sin temor a sonar extraña puedo decir que cada libro leído en su respectivo contexto es un reflejo de las pasiones del ser humano y como esa brújula llamada ética y moral logran que éste se convierta en una mejor versión de sí mismo o en una bestia salvaje, que no depende de la época en que se viva; la decadencia no sabe de supuestos temporales.  
La anterior afirmación se ve reflejada en “La naranja mecánica” de Antony Burgess en donde su visión de la sociedad futurista descansa sobre los pilares de las bajas pasiones y el descontrol, la hiperviolencia se pasea por los escenarios de Burgess para aferrarse a la piel de los personajes, donde el protagonista logra ver sometida su voluntad a intereses más fuertes que el propio, reconociendo sus errores y proponiendo a ser una versión madura de sí (salvo que el espectador se quede con la adaptación cinematográfica no podrá apreciar ese aprendizaje del personaje).  
Por otra parte, esa lucha entre la entrega al bien o a la podredumbre de la corrupción se aprecia en “El tercer hombre”, cortesía de Graham Greene en donde por detentar poder una multitud de personas puede ser partícipe de una mentira hasta que la verdad se rebela y sobre pone a esa cierta  maldad (como diría cierto relato llamado “68 veces cobarde” al final de sus días se vio acribillado por 68 balas justicieras, que corre por cuenta de Manuel Yáñez y del que quizá hable después).


Invita a la reflexión: ¿qué vale más, una vida sin sobresaltos y larga o una llena de excesos y relativamente corta?. “Los cachorros” dan respuesta dentro de la vida de su protagonista, el pobrecillo Cuéllar, expuesto a la vejación más grave que la virilidad pueda merecer, sin embargo sea como fuere la vida de Cuéllar no fue especialmente agradable u honrosa, relacionándose a ese lado oscuro de decline humano. 

A estas alturas citaré una frase del filósofo alemán Friedrich Nietzsche Lo que se hace por amor, está más allá del bien y el mal”, que nos da paso a otro interesante punto de vista de las pasiones desprovistas de malicia como fue el caso de Las batallas en el desierto  en el cual Carlitos nos lleva de la mano a su mundo de idílico romance donde existen un pequeño detalle que imposibilita sus acciones y al mismo tiempo destaca ese grado de fidelidad casi faldera hacia el objeto de su amor que es la madre de su amigo Jim; pero esa lealtad no queda implícita solamente en el amor pasional sino en la férrea actitud de defender un ideal, tal como Bradbury nos comparte en Fahrenheit 451” a través de los ojos de Guy Montag, un bombero perteneciente a una sociedad distopica en la cual la ignorancia es igual a felicidad, la censura, la represión y el condicionamiento conductual son el pan de cada día (es casi inevitable no recordar a Huxley). 
Cosa que me hizo dudar de algo, el régimen de control social es fuente de la miseria del individuo o a la inversa. Y aunque la literatura latinoamericana no tiene nada que envidiar a las anteriores obras, hubo una peculiarmente trágica, “la hora de la estrella “, adjudicando en ella la culminación de una herida inocencia y una miseria casi anónima. 


Qué resta decir de todo lo anterior , poco o mucho el análisis de las facetas del individuo es resaltado en cada página, desde lo radical a lo extremista de los resultados, así que es preciso conocer de cultura general (como lo fueron los libros y películas) pero aunado a ello ese ejercicio de liberación imaginativa me permitirá en un futuro ver el mundo con nuevos ojos y porqué no aportar a él de algún u otro modo a  una nueva perspectiva de la escénica humana desde sus distintas acepciones.

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