LA DAMA DE BLANCO (William Wilkie Collins)
Bien hallados sean:
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“Todo lo
bueno que en este mundo podamos hacer, con nuestros afectos, con nuestras
facultades, se eleva al mundo eterno que está más allá, muy por encima de
nosotros, como canto de alabanza que entona la Humanidad a Dios. Entre los
miles, miles de tonos que en todo momento se suman para henchir la música de
ese cántico, están los que suenan con más potencia y con más grandeza aquí, y
están los tonos que transitan con más dulzura y con más pureza hacia el Trono
Imperecedero, los que se mezclan en perfectísima armonía con el himno que canta
el coro de los ángeles. Hágase esa pregunta en lo más profundo de su corazón y
responda, entonces: ¿No es posible, acaso, que la vida más oscura, una vida
incluso como la mía, se dignifique gracias a una aspiración duradera dedicada a
un noble propósito?”
La anterior frase es atribuida a William Wilkie Collins, autor de la obra “La dama de
blanco” de la cual me daré el lujo de comentar un poco. Dentro de lo técnico, dicha novela tiene una estructura narrativa epistolar (es decir, como si fuera una
carta) y la curiosidad de manejar múltiples narradores. Ahora bien, si no quieren que les arruine el gusto de leerla, les facilito sitios para descargarla.
La historia da inicio cuando el
profesor de dibujo, Walter Hartright, llega a la Casa Limmeridge, en
Cumberland, contratado por el Sr. Farirlie, para que dé clases a su
sobrina, la encantadora heredera, Laura
Fairlie, y su medio hermana , la ávida Marian Halcombe (cuyo primer encuentro
con el profesor de dibujo resulta bastante cómico) por recomendación de su íntimo amigo, el
Profesor Pesca, simpático italiano quien también da clases a las señoritas.
Luego de mucho dudar en aceptar la oferta, Walter se anima y embarca camino a
la mansión de los Fairlie; sin embargo en el camino se topa con una misteriosa
joven que parece salida de un hospital mental, más adelante se descubre que
esta mujer es Anne Catherick,
hija de una antigua ama de llaves de la familia la cual posee un enorme parecido físico con Laura. En recuerdo de la madre de Laura,
que la trató como mucho afecto mientras vivían en Limmeridge cuándo ella no era
más que una niña, Anne viste siempre de blanco, puesto que su protectora
solía decirle que ese color acentuaba su belleza.
Como era de suponerse, Walter se enamora de Laura, pero al no poseer el
status que ella tiene, decide no arriesgarla a perder su herencia y le deja el
camino libre para que contraiga matrimonio con Sir Percival Glyde, un amigo del
Sr. Fairlie a quien Laura le había prometido que le desposaría. Pero este únicamente
está interesado en ese matrimonio por motivos económicos ya que ella es la
heredera de una gran fortuna. Cumpliendo su promesa, Laura se casa con Sir
Percival, y su enamorado se retira a otra ciudad preso de la
desesperación.
Laura comienza su vida matrimonial con Sir Percival, y con Marian como
compañera, pero pronto queda claro para la hermana el verdadero propósito
del baronet, pues Glyde le exige a Laura
la cesión de sus bienes, y como ella se niega a firmar aquí es donde aparece el
amigo del noble, el conde italiano Fosco, cuya esposa es tía de Laura y se va viendo implicado en la trama; no
obstante, Marian desconfía profundamente de ambos en todo momento.
Una noche, mientras escuchaba las oscuras conspiraciones entre Sir
Percival y el Condo Fosco, Marian cae gravemente enferma por culpa del
mal tiempo, lo que aprovechan los dos villanos para hacerle que su hermana
Laura ha muerto durante una visita a su tía en Londres.
Esto no es más que una artimaña de Glyde que decide encerrar a Laura en un manicomio
con la ayuda del conde Fosco; siendo ella suplantada por la mujer vestida de
blanco (Anne, puesto que además conocía algunos secretos de los villanos que
ponían en riesgo sus intereses) pero, quien muere en el momento adecuado, y es
enterrada como la señora Glyde) . Laura logra escapar del manicomio, gracias a
que su hermana descubre las intrigas de Percival. Walter regresa y se hace cargo de las dos mujeres; así mismo descubre las
patrañas de Glyde.
Sir Percival intenta acabar con Laura y Hartright quemando los registros
eclesiásticos, pero muere en el incendio que él mismo provoca; mientras tanto, el conde Fosco, es asesinado por una agente de
una sociedad italiana, a quien ha traicionado, no sin antes los manejos de Sir
Percival en contra de Laura.
Finalmente y después de un sinnúmero de intervenciones, Hartright y
Marian logran limpiar la reputación de Laura que se ha visto despojada de sus
riquezas pero no le importa ya que puede ser libre para estar con el hombre al
que realmente ama, y entre todos consiguen modificar el nombre inscrito en la
lápida por el la persona que le corresponde: Anne Catherick.
Si bien es un libro un poco lento en su avance y algo pesado en algunos capítulos por su gran narrativa descriptiva, no deja de ser un titulo recomendable pues es un
antecedente de la novela policíaca; pero además de eso incluye una lista de elementos
que mantienen cautiva la atención del lector sobre todo al momento de comparar
la posición de la mujer en la época victoriana a través de los ojos de Laura y
Marian, que aunque son lados opuestos
forman una ambivalencia presente en el espíritu femenino: la feminidad de una y la sagacidad de la segunda.
Por su parte la entrega a su amor del joven profesor hacia su alumna hace
ver una perspectiva idealista y dulce de ese sentimiento, que quizá en estos
tiempos hemos olvidado. Desde otro punto también es importante resaltar que
desde siempre el ser humano ha sido manejad a través de los intereses y que
muchas veces estos son el motivo de la maldad en el mismo siendo cegado por la ambición
para causar daño a otros in el menos remordimiento como se vio por Fosco y
Percival.
Aunado a lo antes mencionado nos echa una pincelada breve de lo difícil
que es la vida para las personas con problemas mentales si no tienen un apoyo
cercano, y se denota que la unión y el apoyo hace la fuerza para resolver las problemáticas
que surjan sin importar la época que se viva.
Quizás es por ello también que su autor
nos puede sorprender con una excelente ambientación. Ya no solo referido a
escenarios sino que la novela nos da detalles de cómo se desarrollaba la vida
en el siglo XIX destacando las carencias y debilidades jugaba el ser humano en
la sociedad a comparativa con la actual.
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