LA AMBIGÜEDAD DE NUESTRAS ACCIONES

Bien hallados sean: 

Bastante difícil es simplemente existir en el mundo actual como para seguir con acciones retrógradas. Esto en acusación a lo que se ha seguido desarrollando tras las declaraciones de algunos llamados “líderes de opinión”. En este caso tomaré el arte del tatuaje. (A este punto debo aclarar que aunque reconozco el valor estético que algunos poseen no soy una fiel seguidora de ellos, sin embargo respeto a quienes han decidido grabar uno en su piel).

 Tras los comentarios sobre la supuesta falta de valores en la juventud contemporánea que forma parte de esta minoría (la cual no generalizaré santificando ni satanizando de ninguna forma) y ahora con prejuicios, tipificándola con etiquetas  de interpretación erróneamente peyorativa  como “los tatuados”.

Lo que parece es que este tipo de personas no comprenden es que al llegar a la vida adulta, los tatuajes no se borran; de ahí que estos sectores ataquen a los jóvenes  que los portan, atacando sin argumentos sólidos a todo aquel que posea alguno. Por otro lado, aunque realmente estos estratos poblacionales estarían en todo su derecho, es muy raro ver que alguien que decide plasmarse un tatuaje tenga el sueño de ser parte del sistema burócrata o de instituciones de contra social (es decir, no suelen ser personas convencionales sino de una perspectiva mucho más artística del entorno).

Es digno reflexionar un poco. ¿Quién hace más daño: una persona que decide llevar un tatuaje para decorar su cuerpo o quien gasta sinfín de dinero en maquillaje probado a costa de crueles torturas a animales, quien usa ropa de marcas “famosas” provenientes de maquiladoras que explotan a sus trabajadores, quienes gastan mucho en gasolina y mantenimiento a sus vehículos aportando negativamente al aumento de la contaminación ambiental o aquellos que se limitan a juzgar sin ver sus propios defectos?

Es momento de comenzar a ver en dónde y quiénes son los que realmente propician a la pérdida de valores humanos y no solos escandalizarse ante la “violación “de normas meramente sociales.
Cierro el post de hoy con las siguientes frases, invitándolos a reflexionar un poco sobre sus propias vidas.

“El hombre es naturalmente bueno. Es la sociedad que lo corrompe” y “el hombre es malo por naturaleza a menos que le precisen a ser bueno” de Rousseau y Maquiavelo respectivamente. No existe ningún grupo humano que se rija por las leyes de la naturaleza, porque cada uno se separa de acuerdo a sus propios intereses, y la paz por lo tanto no esta garantizada de ninguna forma porque no está sujeta a nada cayendo en un nuevo estadio de guerra (o de maldad dicho por los autores anteriores). Ahora bien, no es posible pensar nada que pueda considerarse como bueno sin restricciones, a no ser una buena voluntad.

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