INDETERMINACION FAHRENHEIT 451 (Ray Bradbury)
Bien hallados sean:
Esta ocasión traigo para ustedes una nueva indeterminación, de la obra Fahrenheit 451. Misma advertencia, si no quieren ser spoileados vayan al link de descarga al final del texto.
Comenzamos leyendo la fascinación que siente Guy Montag, protagonista de la novela y bombero de una sociedad futurista al quemar hasta reducir a cenizas el punto de origen de cada uno de sus llamados. Suena irónico que un bombero actúe de tal parecer y lo es, tanto que al conocer a la bohemia joven Clarisse ella misma denota eso, mencionando que su tío aseguraba que existió un tiempo en donde los bomberos apagaban y no provocaban los incendios como pirómanos empedernidos.
Conforme avanza el primer capítulos encontramos un fragmento curioso de una conversación entre ambos personajes en donde la joven enfrenta a Montag sobre su elección de dedicarse a la piromanía pagada. (El mismo aclara que desde los 20 años de edad se dedica a ello, llevando así 10 años de carrera).
“¿Cómo empezó eso? ¿Cómo intervino usted? ¿Cómo escogió su trabajo y
cómo se le ocurrió buscar empleo que tiene? Usted no es como los demás. He
visto a unos cuantos. Lo sé. Cuando hablo, usted me mira Anoche, cuando dije
algo sobre la luna, usted la miró. Los otros nunca harían eso. Los otros se
alejarían, dejándome con la palabra en la boca. 0 me amenazarían. Nadie tiene
ya tiempo para nadie. Usted es uno de pocos que congenian conmigo. Por eso
pienso que tan extraño que sea usted bombero. Porque la verdad que no
parece un trabajo indicado para usted.”
Resulta una duda bastante razonable porque en un mundo patas arriba de como es el nuestro uno se pregunta: ¿estas personas como eligen lo que pueden ser? Cosa que hizo imaginarme a un Guy Montag adolescente, viendo en la pantalla plan a de su pared y oyendo a través de su diminuto auricular como de las profesiones existentes los bomberos (al igual que los de ahora) son vistos como héroes por combatir a un enemigo muy peligroso: los libros. Así es como él aprende a odiarlos y verlos como objeto de ira reprimida que ahora entiende a dónde canalizar. (A este punto cabe resaltar la semejanza que encuentro entre esta manipulación y el condicionamiento de la sociedad de Huxley a través del sueño o hipnopedia).
De ese modo, este pequeño Montag va creciendo hasta que llega el momento de ser héroe a la retorcida manera de su mundo, llegando a los cuarteles reclutadores, siendo bien recibido para proceder a probar sus habilidades. Pidiéndole quemar a su estilo un cesto con libros prohibidos con una serie de combustibles: aceite, gasolina, alcohol y finalmente el que sería su compañero, petróleo. Imagino a Montag rociando torpemente el líquido en el recipiente pero iniciando la chispa de forma segura y contemplando su obra ante la mirada de los capitanes que le observan satisfechos…
Sin embargo al avanzar en la lectura me topó con que mi fantasía no pudo ser más dispar ya que la Unión de Montag al equipo de bomberos no fue voluntaria ni bonita sino fruto de la persecución y casi muerte que le causó el Sabueso mecánico cuando él mismo era un joven.
“Cuando ocurría esto, Montag solía quedarse arriba. Hubo una vez, dos años
atrás, en que hizo una apuesta y perdió el salario de una semana, debiendo
enfrentarse con la furia insana de Mildred, que aparecía en sus venas y sus
manchas rojizas. Pero, ahora, durante la noche, permanecía tumbado en su
litera, con el rostro vuelto hacia la pared, escuchando las carcajadas de abajo y el rumor de las patas de los roedores, seguidos del rápido y silencioso
movimiento del Sabueso que saltaba bajo la cruda luz, encontrando. El corazón le latió fuertemente. Vio que la aguja plateada asomaba un par de
centímetros, volvía a ocultarse, asomaba un par de centímetros, volvía a
ocultarse, asomaba, se ocultaba. El gruñido se acentuó, la bestia miró a
Montag.”
La lectura de la novela engancha aunque pueda ser confusa en alguna páginas, ello no impide decir que estamos ante una obra excelente no sólo del género distópico sino de la literatura. Esta obra lo tiene todo: acción, suspense, intriga, y una profundidad brutal de pensamiento en el mundo que nos presenta. Después de leer el libro, y sabiendo que está escrito a mediados del siglo XX, me impresiona demasiado ya que Ray Bradbury demuestra ser un visionario, porque algunas de las consecuencias que explica en él están comenzando a pasar en la realidad de nuestros días.
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