EL SUEÑO DE LA RAZÓN PRODUCE MONSTRUOS (Francisco de Goya y Lucientes)
Bien hallados sean:
"Cuando la razón
dormita los miedos despiertan, lo atávico se despereza, los temores primitivos
nos poseen, las pesadillas plagadas de engendros y fantasmas, de seres
imposibles y espectros que vagan errabundos nos invaden sin tregua..."
La obra que
nos reúne esta ocasión es una repleta de misterio, misticismo y símbolos de
menuda interpretación a simple vista.(Además de ser una de mis favoritas de Goya, mi pintor predilecto)
Es bien
sabida la fascinación de Goya al guardar en cada una de sus obras un halo de
oscurantismo como una especie de sátira hacia el rancio pensamiento conservador que
muchas veces se imponía sobre las mentes de sus contemporáneos, aunado a ello
resultaban en una terrible critica al pensamiento religioso y sobre todo al
actuar clerical, siendo este último partícipe de mantener en la total
ignorancia a una gran cantidad de gente a lo largo de la historia.
Concibió inicialmente esta serie de grabados como Sueños (y
no como Caprichos), realizando al menos 28 dibujos preparatorios, 11 de ellos
del Álbum B (en el Museo del Prado salvo alguno que ha
desaparecido). La portada la pensaba titular: «Sueño 1º Idioma universal.
Dibujado y grabado por Francisco de Goya. El temor a la Inquisición, que
entonces velaba por la moral pública y por mantener el tipo de sociedad
existente, era real pues estos grabados atacaban al clero y a la alta nobleza
Pues bien,
con estos asuntos caprichosos fue que Goya se dio a la creación de una serie de grabados
(un tanto caricaturescos para la época algo totalmente novedoso puesto que se
mantenía la tendencia de las pinturas con temática religiosa,) realizados con
la técnica de aguafuerte a la que tituló “CAPRICHOS (80 en total)”, siendo el
más emblemático el Capricho no.43 “El sueño de la razón produce monstruos”.
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| (Terminado en el año 1799) |
En principio Goya tenía
previsto que fuera la portada de sus grabados. Aquí se retrató de forma muy
diferente ha como finalmente decidió presentarse en el inicio de los Caprichos:
abstraído, medio dormido y rodeado de sus obsesiones. Un búho le alcanza los
útiles de dibujar, señalando claramente la procedencia de sus invenciones.
En el dibujo preparatorio, pensado como Sueño, dice: «... El Autor soñando. Su
intento solo es desterrar vulgaridades perjudiciales y perpetuar con esta obra
de caprichos, el testimonio sólido de la verdad.
De un modo resumido, podemos hablar de dos interpretaciones posibles:
(1) Cuando la razón deja de estar atenta a la lógica y se
dejar llevar por la fantasía, las pasiones o los instintos, genera
"monstruos", es decir, puede llegar a concluir ideas irracionales y
peligrosas. La razón debe poner freno y límite a esas pasiones.
(2) Por otro lado, en una segunda interpretación, podemos decir que el
ideal de la razón, el intentar comprender la realidad humana sólo desde la
razón, creando un mundo en el que los impulsos y pasiones son controladas por
la lógica o negados los sentimientos, puede también generar un mundo monstruoso
e inhumano.Cuando
los hombres no oyen el grito de la razón, todo se vuelve visiones.
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| (De la exposición "Goya: único y eterno") |
Goya nos advertía, en los inicios del siglo XIX, de los problemas que podía plantear al ser humano el olvido de la inteligencia. Libre del razonamiento, sujeto a las fuerzas del prejuicio y la ignorancia, la historia humana nos conduce al horror. La ciencia debería ser arma de liberación.
Ahora bien: cabe entender el aforismo de otro modo. También la razón (la ciencia, la técnica) sueña con el poder. Y su sueño puede culminar en pesadilla. La razón, no sujeta a los límites de la prudencia humana, también puede llevarnos a la zona oscura en la que aquello que nos debía liberar nos esclaviza.
Quizá
se deba al camino que ha seguido nuestra filosofía occidental, excesivamente
racional ha pretendido hasta soñar con ella, olvidando lo que verdaderamente
puede solo soñar: la imaginación. El resultado de este abuso de la razón lo
tacha en la locura de los filósofos y soñadores.
Se
puede notar que el significado del Capricho número 43 es vasta y tan variable
como personas existen, pero si bien es preciso recalcar que independientemente
de eso la crítica social está presente no solo en él sino en el conjunto de las
estampas que forman esta seria así como en el resto de la obra de Goya.
No
solo nos muestra imágenes, sino que el propio nombre de esta pieza ya deja
mucho a la imaginación
El
significado del grabado oscila así entre una visión abiertamente positiva de la
razón, la cual, no obstante, no “debe descuidarse” y tiene que controlar,
consecuentemente, su “lado oscuro” -no debe dormirse, ni soñar al dormir, ni
ser presa de la imaginación-; y una visión negativa, que ve todos los productos
de la razón como monstruos y a la razón misma como monstruosa. Incluso
podríamos ir más allá, y decir que ambos sentidos son interpretaciones
plausibles del grabado y que no necesariamente se deben oponer o desligar.
Goya, en el fondo, muestra que la razón, aunque es “positiva”, tiene detrás de ella
facetas “negativas” o, simplemente, “mundos oscuros”, que se cuelan en sus
certezas -que la fundamentan y le dan sentido-, consecuencias no previstas de
un poderoso proceso de racionalización de la cultura occidental, con
implicaciones de distinto orden, según se le mire o no desde una determinada
perspectiva.


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